Paysandú inauguró el programa Becarios Embajadores 2.0 con una jornada sobre STEAM y desarrollo regional


Paysandú inauguró el programa Becarios Embajadores 2.0 con una jornada sobre STEAM y desarrollo regional

Se llevó a cabo en el Espacio Cultural Gobbi de Paysandú, la primera actividad del Programa Becarios Embajadores 2.0, con una jornada dedicada a pensar la innovación STEAM desde y para el litoral norte del Uruguay. El evento reunió a profesionales uruguayos y regionales conectados desde Boston, Dakota del Norte y Colombia, a referentes de instituciones como INIA y UTEC, y a estudiantes de robótica del Polo Tecnológico 2 de UTU que presentaron prototipos funcionales desarrollados íntegramente en Paysandú.

A continuación, un recorrido por las ideas centrales, los paneles y los momentos destacados de la jornada que dio inicio oficial al programa.

El becario embajador: por qué Renzo Torres eligió empezar por Paysandú


Renzo Torres fue seleccionado entre decenas de postulantes para integrar esta segunda edición del programa, con representación de los departamentos de Artigas, Salto y Paysandú. Su trayectoria incluye un posgrado en políticas públicas en la Maxwell School de la Universidad de Syracuse (la escuela número uno de Estados Unidos en esa área) y una pasantía en la Organización de los Estados Americanos en Washington D.C., ambas experiencias en el marco del Programa Hubert H. Humphrey.

Renzo explicó que su paso por el programa lo puso en contacto con 150 profesionales de 93 países, y que esa perspectiva global le permitió validar mucho de lo que se hace localmente en materia de políticas públicas. La motivación para presentarse como becario embajador fue traer esos contactos y esas miradas al litoral, y eligió inaugurar el programa en Paysandú por lo que está sucediendo en la ciudad como polo universitario y educativo.

Desde Estados Unidos al litoral: estrategia y gestión globa


El primer panel fue moderado por Emilia Firpo, antropóloga (UdelaR) y magíster en Antropología Social, becaria Fulbright del Programa Hubert H. Humphrey en la University of Minnesota. Firpo es consultora del BID con vasta experiencia en diseño y gestión de políticas públicas de prevención de violencias, y es oriunda de Young, Río Negro. Tres preguntas estructuraron el intercambio.

¿Qué permite que una ciudad intermedia se conecte con la innovación global?


Paula Gimena Berton, becaria Fulbright y MSc en Supply Chain Management por Syracuse University, compartió su experiencia viviendo en dos ciudades intermedias de Estados Unidos. Desde su perspectiva como riverense y profesional con operaciones en más de 65 países, sostuvo que las ciudades intermedias no compiten en todo, pero cuando se especializan en determinadas áreas, se vuelven referentes. Su conclusión: las personas son quienes traen la innovación de un lugar a otro, y hoy la tecnología acorta las distancias como nunca.

Daniel Torres, director de Terranova Paysandú y referente en la incorporación de tecnología de precisión y estándares internacionales de gestión en el sector agroindustrial, aportó la perspectiva histórica local. Describió la transición del Paysandú industrial y fabril de los años 50 y 60 hacia una nueva identidad en construcción, ligada a la educación, la formación de jóvenes y la alimentación saludable. Para Daniel, esa identidad no se hereda: se construye paso a paso.


Desde Dakota del Norte, Sebastián Bonansea, ingeniero agrónomo (UdelaR) con un PhD en North Dakota State University, ex Nursery Supervisor en UPM Uruguay en Paysandú y ex Head of R&D en AB InBev Uruguay, trazó un paralelo entre Fargo —una ciudad agrícola enfocada en la calidad de sus productos— y el litoral uruguayo. Desde su experiencia en investigación aplicada a la cebada, un cultivo que Paysandú conoce bien, destacó que la tecnología es lo que acerca a las redes de talento, sin importar los 14.000 kilómetros de distancia.

Pablo Zaburlín, profesional de la gestión pública con experiencia en planificación e implementación de infraestructura y servicios —especialmente en agua y saneamiento—, actualmente cursando un Master in Global Affairs en The Fletcher School (Tufts University) y becario Fulbright en el programa SPURS del MIT, compartió un caso concreto desde Boston. Trabajando como asesor en el ente metropolitano de Massachusetts, implementó sensores esféricos que se introducen en cañerías para escanearlas internamente: una tecnología barata y probada en otros países que ni siquiera Boston había adoptado. Su reflexión: la innovación no es sinónimo de vanguardia; a veces es aplicar lo que otros hacen hace 20 años a los problemas locales.

Desde Colombia, Joaquín Guillamon, becario Fulbright egresado de Texas A&M University-Kingsville e investigador en Fundación LATU / Latitud, experto en conectar la investigación científica con la innovación productiva nacional, enfatizó el rol de los polos educativos distribuidos en el territorio. Oriundo de Paysandú, contó que estudió en un campus secundario ubicado en un pueblo del tamaño de Young, y que la universidad más grande de Texas tiene su sede principal en una ciudad de poco más de 100.000 habitantes. Su punto: cuando la formación se descentraliza, la innovación también se distribuye por el territorio.

El síndrome del impostor como experiencia compartida

Una de las coincidencias más significativas del panel fue que todos los participantes reconocieron haber llegado a Estados Unidos con inseguridad sobre si estarían a la altura, y todos descubrieron que su formación uruguaya los había preparado mejor de lo que esperaban.

Paula Gimena Berton lo ilustró al recordar que su bilingüismo natural —creció en Rivera, en la frontera con Brasil— se convirtió en una ventaja competitiva inesperada en su primera experiencia laboral internacional. Sebastián Bonansea destacó que los sudamericanos tienen una visión más amplia y práctica frente a la hiperespecialización que encontró en el ámbito académico estadounidense. Pablo Zaburlín subrayó que las universidades de la costa noreste de Estados Unidos están pensadas para el mundo, no solo para norteamericanos: la mitad o más de los estudiantes son de otros países.

La reflexión de cierre: reivindicar los territorios

Emilia Firpo cerró el panel con una intervención que atravesó toda la jornada. Citando al sociólogo chileno Ricardo Grene y su investigación sobre ciudades intermedias, cuestionó la mirada centralista que piensa los territorios fuera de la capital como lugares vacíos o donde no pasa nada. Desde su propia experiencia como única seleccionada a nivel nacional para el Humphrey Fellowship, invitó a los asistentes a reconocer el diferencial que otorga crecer y formarse en estos territorios, y a dejar de dejarlo afuera de las trayectorias profesionales.

Talento en acción: oportunidades para el desarrollo de capacidades

El segundo panel bajó la conversación al ecosistema local. Cuatro voces —dos referentes institucionales y dos estudiantes de robótica— abordaron una pregunta central: ¿por qué hoy es estratégicamente necesario construir ecosistemas de ciencia y tecnología fuera de Montevideo?

La descentralización como fortaleza democrática

Miguel Sierra, presidente de INIA, ingeniero agrónomo con especialización en Gestión de la Innovación y Transferencia Tecnológica, y referente nacional en políticas públicas de ciencia y tecnología aplicadas al desarrollo sostenible y la competitividad del sector agroindustrial, planteó que el desarrollo equitativo del territorio robustece la democracia y las posibilidades de todos. Abogó por crear nodos de innovación territorializados, donde estén los problemas y las capacidades para resolverlos. Uruguay ya tiene casos que lo demuestran: variedades genéticas de cítricos desarrolladas en el norte del país que se utilizan en el mundo, y estrategias de control biológico de plagas nacidas en Uruguay que son referencia global.

Sierra también señaló un desafío concreto: atraer talento al interior requiere pensar en personas con familias y entornos, no solo en cerebros aislados. Y propuso que los núcleos críticos de investigación se conformen interinstitucionalmente —INIA, UTEC, UTU, educación— para generar comunidades de aprendizaje y desafío.

Annabela Estévez, química farmacéutica, coordinadora de la Licenciatura en Análisis Alimentario de la UTEC, líder del ecosistema de innovación agroalimentaria local y referente clave en la implementación de la sede universitaria en Paysandú, recordó que cuando en 2006 se implantó la primera carrera terciaria compartida entre UTU y Udelar en la ciudad, fue una transformación profunda. Hoy, con la llegada de UTEC, el techo para los estudiantes ya no existe. Pero advirtió que el cambio cultural es más lento que el institucional: todavía hay padres y profesores que recomiendan irse a Montevideo, y el desafío es demostrar con hechos que la formación local es de calidad.

Robótica desde Paysandú: los proyectos de Tatiana y Alfonso

Los momentos más emotivos de la jornada los protagonizaron dos estudiantes del Polo Tecnológico II de UTU (Escuela Técnica) de Paysandú.

Tatiana Roldán, estudiante de Robótica y Automatización e integrante del programa "Jóvenes Creativos" de Sofka Technologies, confesó que llegó al instituto sin saber nada de robótica. Lo que encontró fue un espacio donde crear para impactar, con profesores que enseñan desde la pasión y un ambiente donde nadie juzga por no saber. Presentó un brazo robótico impreso en 3D, programado en Arduino, con tres movimientos funcionales, desarrollado íntegramente en el Polo Tecnológico 2. Su mensaje a futuros estudiantes: animarse, porque siempre va a haber alguien dispuesto a ayudar.

Alfonso Peirén, destacado por su capacidad para el desarrollo de prototipos tecnológicos, presentó un candado postcuántico: un sistema de seguridad basado en retículas matemáticas y el problema Learning with Errors, diseñado para resistir ataques de computadoras cuánticas. Desarrolló una página web interactiva con tres salas que simulan el cifrado, los intentos de ataque cuántico y la comparación con el sistema RSA actual. La idea surgió de una conversación que escuchó entre profesionales en un asado. Alfonso explicó que empresas como Google ya están explorando este tipo de soluciones para sus propias oficinas, y que cuando las computadoras cuánticas alcancen estabilidad, todo lo construido sobre RSA será vulnerable.

Ambos compartieron una anécdota que ilustra su crecimiento: en su primer trabajo en equipo, la tensión entre sus personalidades opuestas terminó con el prototipo en la basura. Hoy, esas mismas diferencias los hacen complementarios, y estar juntos en el escenario fue un símbolo de eso.

Las ideas que dejó la jornada

  • Identidad como ventaja competitiva. Todos los panelistas coincidieron en que la experiencia internacional refuerza —no diluye— la identidad local. Paysandú se está consolidando como ciudad universitaria, y eso constituye una nueva identidad colectiva en construcción.
  • Formación base como prioridad. Desde ambos paneles se señaló que la educación terciaria uruguaya es de muy buen nivel, pero que el cuello de botella está en la etapa anterior. Reforzar matemáticas, física, química e inglés en secundaria fue un reclamo unánime.
  • Equipos interdisciplinarios. Todos los casos de éxito compartidos involucraron equipos diversos: desde sensores en cañerías de Boston hasta control biológico de plagas en Uruguay y prototipos de robótica en UTU.
  • El mundo es más chico de lo que parece. Renzo lo demostró con conexiones que surgieron naturalmente: una becaria que conoció en Syracuse resultó ser hija de un colega de trabajo en Rivera. El networking no es abstracto; es la base operativa de este programa.